jueves, 8 de enero de 2009

Una manera adecuada y moderna de considerar la depresión

Una manera adecuada y moderna de considerar la depresión

Ahora bien, para el Dr. Beck, como lo manifiesta en sus últimos informes científicos "el dividir la psicopatología en campos opuestos, es decir biológicos vs. psicológicos; o psicofarmacología vs. psicoterapia, puede ser conveniente en algunos casos y servir para ciertos propósitos prácticos, en rangos estrechos. No obstante, debe ser reconocido que este enfoque es limitado y, finalmente, contraproducente. Los trastornos mentales, como la depresión, no pueden ser considerados ni psicogénicos o bioquímicos, ni reactivos o endógenos".

No existe la depresión endógena

Por lo tanto, como lo indica Beck, la manera más sofisticada de considerar la depresión es reconociendo que los fenómenos psicológicos (como la depresión) y bioquímicos son sólo diferentes caras de la misma moneda; dependiendo de las unidades de observación y de las técnicas que se estén usando.

Sin embargo, es crucial tener en consideración que siempre que hay un proceso psicológico, al mismo tiempo hay un proceso bioquímico que lo acompaña. Entonces, de acuerdo con Beck, si hay un proceso psicológico anormal -como la depresión-, podemos decir que el proceso bioquímico también es anormal. En consecuencia, seria un simplismo presumir que la bioquímica causa el trastorno psicológico y viceversa.

Lo señalado anteriormente queda bien ejemplificado con las investigaciones de Seligman, quien demostró que, después de un shock inevitable, los animales permanecían inmóviles y no hacían nada para evitar nuevos estímulos nocivos, de los cuales ellos podían escapar.

Este fenómeno se denomina "desamparo aprendido", que desde un punto de vista psicológico, puede ser llamado depresión; y desde un punto de vista biológico se le denominaría "deplesión" (baja de niveles de las catecolaminas). De este comentario se desprende, por lo tanto, que la conducta del animal no puede ser explicada por una causa única, ya sea la biológica o la psicológica.

De lo recién señalado podemos concluir que no es útil ni práctico seguir hablando de la depresión endógena. Y por este motivo la clasificación psiquiátrica norteamericana no la incluyó más en su nosología. En ella se distingue el episodio depresivo mayor, la melancolía y la depresión bipolar.

El nuevo sistema de clasificación de los trastornos mentales es meramente descriptivo: define la depresión por los síntomas que presenta la persona, es decir por lo que hace, lo que piensa o lo que siente. Esto tiene la gran ventaja de que, a nivel de especialistas, es muy fácil ponerse de acuerdo, pues solamente tienen que cumplirse los criterios. Y, por último, también permite definirla en mucho mejor forma.

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